Anillos, qué son y dónde se crearon

Un Anillo es una banda circular de oro, plata u otro material precioso o decorativo que se lleva en algún dedo de la mano por lo general. Los anillos no sólo se llevan en los dedos de las manos, sino también en los dedos de los pies, en las orejas (véase pendiente) y en la nariz. Además de servir para adornar el cuerpo, los anillos han funcionado como símbolos de autoridad, fidelidad o estatus social.

Básicamente, un anillo consta de tres partes: el círculo o aro, los hombros y el bisel. El círculo puede tener una sección circular, semicircular o cuadrada, o puede tener forma de banda plana. Los hombros consisten en un engrosamiento o ampliación del círculo lo suficientemente ancho como para soportar el bisel. El bisel es la parte superior de un anillo; puede ser simplemente una tabla plana, o puede estar diseñado para albergar una gema o algún otro ornamento.

Los anillos más antiguos que existen son los encontrados en las tumbas del antiguo Egipto. Los egipcios utilizaban principalmente anillos de sello, en los que un sello grabado en el bisel puede servir para autentificar documentos por parte del portador. Los anillos de sello egipcios solían tener el nombre y los títulos del propietario profundamente hundidos en caracteres jeroglíficos en un bisel de oro oblongo. Los antiguos griegos eran más propensos a utilizar los anillos simplemente como decoración, y en el periodo helenístico el bisel comenzó a utilizarse para sostener piedras individuales de cabujón, como cornalinas y granates, o pastas vítreas. En Roma, los anillos eran un importante símbolo de estatus social. En los primeros siglos de la República Romana, la mayoría de los anillos eran de hierro, y el uso de anillos de oro estaba restringido a ciertas clases, como los patricios que habían ocupado altos cargos. Pero en el siglo III a.C. el privilegio de llevar anillos se extendió a la clase de los caballeros o equites, y en el siglo III d.C., durante el Imperio Romano, prácticamente cualquier persona, excepto los esclavos, podía llevar un anillo de oro. También se cree que los romanos originaron la costumbre de los anillos de compromiso, que simbolizan una promesa de matrimonio con un miembro del sexo opuesto.

A lo largo de la Edad Media europea, el anillo de sello tuvo una gran importancia en las transacciones religiosas, legales y comerciales. La Iglesia Católica Romana concedía anillos episcopales a los obispos recién nombrados, y los llamados anillos papales eran entregados por los papas a los cardenales. Un enorme anillo papal llamado anillo del Pescador -hecho de bronce dorado y con la imagen de San Pedro pescando- es utilizado tradicionalmente por el Papa como sello para los documentos pontificios. Además de estos tipos, había anillos conmemorativos, en los que se grababa el nombre, la fecha de la muerte o incluso la efigie de un difunto; anillos de ramillete, en los que se grababa una inscripción o unos versos; anillos ocultos, que funcionaban como talismanes o amuletos y se suponía que tenían poderes mágicos; y anillos de veneno, cuyos biseles huecos contenían un veneno para fines de suicidio u homicidio. Los anillos con biseles que se abrían también podían contener recuerdos sentimentales en miniatura.

En el siglo XIX, las distinciones tradicionales entre los tipos de anillos se habían roto en su mayoría, dando paso a anillos de todo tipo inspirados en estilos pasados. Los anillos modernos de alta calidad, muchos de ellos fabricados a máquina, suelen ser de oro o plata y llevan diamantes u otras piedras preciosas de tamaño estándar. Se usan como simple adorno o como símbolo de compromiso y fidelidad matrimonial.

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